La importancia de la actualización

Desde hace años, me vengo encontrando con sistemas instalados que hay que mantener o sobre los que hay que desarrollar, que son instalaciones de hace 5 ó 7 años. Estas instalaciones suelen ser máquinas con RedHat 9, RedHat EL 2, 3 ó 4, o Fedora Core 2 ó 3. En esos años RedHat estaba muy metido en el entorno empresarial y Fedora Core fue una respuesta libre (totalmente) a la desaparición de RedHat Desktop.

El caso es que la empresa y la comunidad que soportan ambas distribuciones (incluso distros comos OpenSuSE o SuSE, Mandriva y otras similares) les pasa que desarrollan versiones de forma bastante rápida (una o dos al año), con lo que, pasando 5 años, pueden haber salido unas 10 versiones posteriores del producto.

Esto genera problemas, sobre todo para la comunidad y la empresa que las mantiene, que deben de ir cerrando soporte de las antiguas, porque sino sería un caos el mantenimiento de 10 distros con versiones distintas de los códigos que se incluyen. A día de hoy, RedHat no suele mantener nada más que dos versiones, al última y su anterior, y Fedora Core, como mucho, da soporte a las 3 ó 4 últimas, con lo que, yendo actualmente por la versión 12, es lógico que el soporte a la versión 2 y 3 ha expirado hace bastante tiempo.

¿Qué pasa si hemos instalado un servidor web con estas distribuciones y queremos mantenerlo para nuestro correo, página web y otros menesteres?, pues que sino actualizamos, llegará el momento en el que haya vulnerabilidades en el código de nuestro servidor de correo, nuestro servidor web, o que queramos simplemente actualizar la versión del CMS que estamos usando y necesite una versión superior de Python, PHP o Ruby, o no tengamos forma de instalarla, a menos que vayamos tirando de compilación.

En Debian también pasa algo parecido. El ritmo de liberación de las distribuciones es más lento, con lo que da un tiempo mayor de permanencia de una distribución a su siguiente liberación. Pero el cambio es mucho mayor en este sentido, puesto que las versiones, cuando se cambian, son saltos bastante grandes y requiere de un mayor esfuerzo de adaptación.

¿Qué hacer?, básicamente, ir actualizando y mantenerse al tanto de cuando sale la siguiente liberación de la distribución que estamos usando y, sobretodo, planificar tiempos cada 5 ó 6 meses, para actualizar las distribuciones a sus versiones superiores, ya que así estaremos más protegidos de posibles vulnerabilidades.

Tener presente que si el cambio no se realiza, puntualmente, antes de que el soporte oficial a la distro que tenemos instalada expire, nos veremos en la situación de tener un sistema con agujeros de seguridad, que es propenso a fallos y sobre el que, cada día que pase, será más complicado instalar software nuevo.